Yacimiento de Puig de Castellet

Los orígenes de Lloret

¿Sabías que...?

El yacimiento ibero de Puig de Castellet se erige como un espolón en la ladera occidental del Puig de Rossell, a 197 metros de altitud, en un pequeño rellano cerca de la cima. Su situación estratégica le permite dominar la línea de la costa desde la desembocadura del Tordera hasta la playa de Lloret y toda la llanura circundante, y mantiene contacto visual directo con los poblados ibéricos de Montbarbat, Turó Rodó y Turó de Sant Joan de Blanes.

El mundo de los íberos en Lloret de Mar

Los poblados iberos de Lloret son tres —Montbarbat, Puig de Castellet y Turó Rodó— y su cronología abarca desde el siglo IV a. C. hasta el II a. C. como máximo, momento en el que se sitúa el yacimiento de Turó Rodó. A partir de ese momento, ya en pleno siglo I a. C., el mundo ibero despareció ante el proceso de expansión de los romanos.

Puig de Castellet, fortaleza marítima de los indigetes

Los iberos, habitantes autóctonos de la península Ibérica, se organizaban de manera tribal, en función del territorio: layetanos, cesetanos, ilercavones, ilergetes, ausetanos, indigetes. De este último grupo formaban parte los habitantes del poblado de Puig de Castellet. El yacimiento de Puig de Castellet, que data del siglo III a. C., está situado a dos kilómetros del núcleo de Lloret de Mar en una zona estratégica de dominio visual desde la desembocadura del río Tordera hasta la costa de Lloret. Es un pequeño recinto de 650 m2 compuesto por unas 6 viviendas. El asentamiento está fortificado con una amplia muralla y torres de defensa, a causa de las dificultades bélicas que desde el 264 a. C. hasta el 146 a. C. sacudieron todo el Mediterráneo: las guerras púnicas. Del siglo III a. C., coincidiendo con el dominio cartaginés, es la construcción de refuerzo de la muralla del recinto. Por tanto, este recinto estuvo activo durante unos cincuenta años desde el 250 a. C. hasta el 200 a. C. En esta última fecha ya se había abandonado. Las excavaciones se han realizado en su totalidad durante diversas fases: la primera del 1968 al 1969, la segunda del 1970 al 1972, y la tercera y última, del 1975 al 1986. Durante las excavaciones, ha salido a la luz una gran cantidad de material arqueológico: básicamente cerámica de producción local, pero también cerámica de importación de estilo ático de diferentes procedencias (itálica, griega y occidental del taller de Roses). Recientemente se ha incorporado el yacimiento de Puig de Castellet a la Ruta de los iberos, un itinerario creado por el Museo Arqueológico de Cataluña, con el acondicionamiento a cargo del Ayuntamiento de Lloret de Mar.

Cómo era una casa ibera

Se han considerado casas los espacios con una función de vivienda donde se llevaban a cabo las actividades domésticas y de carácter laboral. Los muros se componían de dos partes: cimentación y zócalo. El resto del muro era de arcilla, pero esta parte no se conserva. Las cubiertas se realizaban con un entramado de maderas que se cubrían de elementos vegetales y una capa de tierra batida. Las casas iberas presentan dos o tres habitaciones. Normalmente la sala se utilizaba para las actividades domésticas y la antesala para las actividades laborales. Los restos arqueológicos encontrados en los diferentes espacios ayudan a los arqueólogos a determinar sus diferentes funciones.

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