Poblado ibérico Turó Rodó

Poblado ibérico con reconstrucción de una casa ibera

¿Sabías que...?

RECONSTRUCCIÓN DE UNA CASA IBERA

 

     En el poblado de Turó Rodó se ha reconstruido íntegramente una de las casas adosadas a la muralla. Empleandose para ello técnicas de construcción y materiales propios de la época i: piedra local, yeso, barro y elementos vegetales (madera, cañas y paja). Estos materiales y técnicas están documentados arqueológicamente en todo el arco mediterráneo Europeo y tambien en el norte de África. La casa ibéra se inscribe en la denominada arquitectura de barro. Está formada básicamente por un zócalo de piedra (que aísla de la humedad) sobre la que se alzan las paredes (levantadas con la técnica del adobe) y el techo, que también está hecho de barro y una mezcla de elementos vegetales, sobre un entramado de cañizo . En el interior de la casa se han reproducido distintos elementos que los arqueólogos han deducido que serian propios de la vida cotidiana: un telar, banquetas, objetos de cestería, molinos de piedra, chimenea, etc.

Situación geográfica

 El poblado ibérico de Turó Rodó está situado sobre un promontorio de 40 m de altitud ubicado al noreste, y muy cerca del núcleo de Lloret de Mar. Se asoma directamente al mar por levante y  mediodía, y a poniente sus laderas mueren en la playa de Sa Caleta. Se encuentra unido a tierra  por el norte mediante un istmo de unos 50 m de ancho. Por lo tanto, se trata de un lugar de fácil defensa y con un amplio campo visual sobre la playa de Lloret, la llanura que la circunda, un buen tramo de costa y las elevaciones de la cordillera litoral catalana que cierran este sector de la Costa Brava.

 

Caracteristicas generales

 Las primeras noticias sobre el yacimiento son del año 1925, pero no se llevó a cabo ninguna actividad en él hasta el periodo 2000-2003, cuando fue excavado íntegramente gracias al patrocinio del Ayuntamiento de Lloret de Mar.  Los trabajos permitieron documentar las características principales del poblado y su evolución histórica, que se extiende desde finales del siglo III aC hasta las primeras décadas del I a. Se trata de un asentamiento costero de barrera, situado en un espolón sobresaliente, asomado al acantilado en gran parte de su perímetro y defendido por una muralla al norte y a levante, los únicos sectores accesibles. Las viviendas principales de este poblado se adosan a la parte interna de la muralla y se abren, al sur, a una plaza; al otro lado de esta encontramos algunas construcciones de menor interés arqueológico.

 

El sistema defensivo

 Todo el lado norte del poblado se encuentra defendido por una muralla de piedras ligadas con barro que mide entre 110 y 130 cm de ancho y que se ha conservado en casi toda su longitud (más de 40 m). Está construida con el sistema de doble pared y relleno interno de pequeños guijarros en dos lienzos que dibujan un ángulo muy abierto. Al este, la muralla gira hacia el sur en un ángulo de 90 grados y, con una longitud de 7'30 m, defiende aquel lado del poblado, donde se encontraba la entrada. Posteriormente, una gran reforma reforzó y mejoró el sector de levante de esta muralla y los accesos al poblado mediante la construcción de un pasillo fortificado protegido a ambos lados por sendos tramos de muralla.

 

Las casas

 Dentro del recinto se han identificado once casas, dispuestas en torno a una gran plaza que conformaba un amplio espacio de paso y comunicación entre las distintas construcciones, utilizado también para tareas comunitarias. Al norte se encontraba la hilera de siete casas adosadas a la muralla, y al sur y suroeste se situaban cuatro casas más, construidas al borde del acantilado.

Las siete casas de la zona norte son de planta rectangular y están compuestas por dos ámbitos: una estancia principal al norte y una pequeña antesala, abierta a la plaza, al sur, con la puerta que las intercomunicaba situada en el lado oeste del muro medianero. Los muros están construidos con piedras ligadas con barro, y la fuerte pendiente del terreno hizo que estas casas fueran arrasadas. El nivel de circulación era o bien de tierra pisada o bien la misma roca recortada; en el centro del ámbito principal se encontraba el hogar y en la mayoría se localizaron silos de almacenamiento. En relación con las cuatro casas del lado sur y suroeste, dos son adosadas y las otras dos, exentas. Son de menores dimensiones y no tienen antesala. Por sus características, podrían tratarse de espacios de almacenamiento, más que de habitaciónes.

 

¿Cómo se vivía en Turó Rodó?

 Aunque  los romanos ya habían conquistado este territorio, tanto la técnica constructiva de las casas como el material arqueológico evidencian que los habitantes de Turó Rodó eran iberos desde todos los puntos de vista. La existencia de silos implica una dedicación agrícola y el hallazgo de piedras planas agujereadas por un extremo apunta a una intensa actividad pesquera. Se han encontrado, también, pesas de telar y fusayolas, que nos hablan de actividad textil de sus habitantes. La entrada de la romanización se manifiesta en la presencia de tegulae (tejas) y dolía (grandes recipientes de cerámica para contener líquidos), así como en la abundancia de cerámicas itálicas. El abandono del poblado, hacia el año 60 aC, fue pacífico y comportó el traslado de la población hacia lugares más adecuados, cerca de las vías de comunicación, de los campos de cultivo o de los puertos de mar.

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