Iglesia de Sant Romà

Una huella del arte modernista

Cuando Lloret era solo un puñado de mansos y bordas dispersos, en el siglo XI, la parroquia del pueblo estaba situada en el interior. La función de sede parroquial pertenecía a la que ahora se conoce como ermita de Les Alegries. Ya en pleno siglo XVI, se eligió un nuevo emplazamiento para la parroquia: la explanada cerca del mar conocida como Sa Carbonera.

La iglesia, de estilo gótico catalán, fue construida entre los años 1509 y 1522, tenía elementos de fortificación (puerta levadiza, por ejemplo) y en sus orígenes, supuestamente, era de una única nave. Después, durante el resto del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII, se construirían otras dependencias, y en particular, capillas laterales, según se deduce de la información existente sobre distintos altares y retablos. El retablo del altar mayor fue encargado por los jurados de la Universidad de Lloret, en el año 1541, a los pintores Pere Serafí, conocido por Lo Grec, y Jaume Fontanet, y costó unas 1.300 libras que se acabaron de pagar el mes de octubre de 1559. Este retablo fue identificado gracias a las piezas encontradas en la buhardilla del templo. Precisamente, por dicha ubicación, se salvaron de la quema del año 1936 durante la Guerra Civil Española. El interior de la nave es de finas proporciones y las estructuras del presbiterio y de la bóveda son muy aptas para ser pintadas y hacer de esta iglesia una joya del arte moderno. Los constructores fueron los Bartolomé Ruffi, padre e hijo, y Pere Capvern, maestros de obras y picapedreros de Girona. Las obras costaron 3.000 libras catalanas. Las dos capillas laterales, la del Baptisterio y la capilla del Santísimo Sacramento, son de estilo modernista, obra de Bonaventura Conill i Montobbio, del año 1916. Algunas de las piezas de arte moderno que alberga son una imagen de piedra de la Virgen de Loreto y una talla del Santo Cristo, ambas del escultor Monjo.

Galería de imágenes


Más elementos visitables

Ladeus Web Branding