Castillo de Sant Joan

Testigo de la época medieval

¿Sabías que...?

En el año 1805, en el contexto de la guerra de Inglaterra contra España y Francia, el castillo de Sant Joan de Lloret fue bombardeado por cañoneros ingleses, en una acción que se convirtió en sentencia de muerte para una fortificación que acumulaba más de siete siglos de existencia. Cayó una buena parte del muro de daba al mar, así como la mitad de la torre maestra y –contrariamente a lo que había sucedido en anteriores ocasiones– no se consideró entonces necesario iniciar su reconstrucción.

A lo largo de las siguientes décadas, la vieja fortaleza se mantuvo en un progresivo estado de ruina, acelerado por los efectos de dos violentas tempestades acontecidas en los años 1840 y 1923, que acabaron por derrumbar más lienzos de muralla y lo que quedaba de la torre.

Los orígenes del Castillo de Sant Joan son también los orígenes de la villa de Lloret. En el remoto siglo XI d. C., las tierras delimitadas como Loredo estaban señoreadas por Sicardis de Lloret (1031-1103). Por disposición testamentaria de Sicardis, los terrenos feudales pasaron a ser compartidos por dos de sus hijos: Bernat Umbert, obispo de Girona, y Bernat Gaufred, señor laico que se convirtió en Señor de Palafolls.

La jurisdicción compartida se extendió hasta el año 1218, cuando al fallecer el obispo Bernat Umbert, el feudo pasó a pertenecer exclusivamente a la Sede del Cabildo de la Catedral de Girona. En 1790, el Común y los habitantes de Lloret pidieron al Real Consejo de Hacienda la incorporación del castillo y su término al patrimonio real a cambio del pago de 8.000 libras al Cabildo de la Catedral por la pérdida de los derechos. El pleito, que duró hasta el año 1802, se resolvió a favor de los habitantes de Lloret y puso punto final a casi ocho siglos de señoría, aunque el Castillo de Sant Joan perteneció al Cabildo hasta el 1807. El conflicto bélico que enfrentó Inglaterra contra España y Francia y que concluyó en la batalla de Trafalgar, tuvo también un efecto desastroso en la torre del castillo de Sant Joan. En el año 1805 la armada británica bombardeó la torre, hecho que supuso la destrucción definitiva del recinto fortificado. El castillo permaneció en desuso durante el siglo XIX y quedó reducido a un montón de ruinas. La torre ha sido restaurada y se puede visitar, así como el resto del recinto que se encuentra señalizado.

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